Cerro Ciénaga. Fotografía: Alejandra Ferreyra.

lunes, 14 de septiembre de 2026

DESPEDIMOS A DOS AMIGOS, COLABORADORES DE IDENTIDAD POCHANA

Septiembre nos encontró despidiendo a dos hombres queridos, dos amigos que, desde diferentes caminos, dejaron profundas huellas en nuestro pueblo y en la región.

IDENTIDAD POCHANA abre hoy sus páginas para reconocer y valorar el accionar de Jorge Eduardo Blanch y Raúl Eduardo Irigoyen , dos hombres de gran trayectoria, comprometidos con su tierra e impulsores del progreso desde una perspectiva profundamente humanista.

Ambos dejaron su impronta en los corazones de los pochanos y, de una manera u otra, contribuyeron a construir y preservar la memoria de nuestra comunidad.

Jorge Eduardo Blanch

En primer lugar, quiero recordar al Sr. Jorge Eduardo Blanch , vecino de Salsacate y ex intendente de nuestra localidad durante el período 1980-1983.

Su gestión se destacó por las modificaciones y ampliaciones que dieron otra fisonomía al pueblo, pero, especialmente, por su manera de ser y de encarar los proyectos pensando siempre en el bien de la comunidad.

Su mayor talento fue, quizás, la memoria . Ese don que, aunque transcurrieran los años, mantenía vivos no solo los acontecimientos y las anécdotas, sino también los nombres y las historias de tantas personas que permanecían latiendo en su memoria.

 ¿Quién no disfrutó de aquellas charlas cargadas de recuerdos y de historias compartidas?

Siempre llevó en su corazón la celeste y blanca, mirando la vida desde sus propias vivencias y desde ese profundo sentido de pertenencia que lo caracterizaba.

El pasado 3 de septiembre dio su último respiro, dejando una huella profunda, principalmente como persona.

En este momento de su partida, desde Identidad Pochana queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a quien fue un gran colaborador en la construcción de nuestra Memoria Colectiva .

Su participación activa, aportando datos, fotografías y todo aquello que pudiera iluminar el pasado que tan vívidamente transmitía, ha quedado reflejada en múltiples notas de este espacio.

Su disposición y compromiso fueron pilares de cada entrevista, de cada conversación y de cada encuentro.

Hoy nos despedimos con un:

¡Gracias Pachi!
Gracias por todo lo que brindaste.

En este tiempo de descanso, tu recuerdo seguirá brillando en cada rincón de nuestro pueblo.


RAÚL EDUARDO IRIGOYEN

Y, justamente el 9 de septiembre , apenas seis días después, el Dr. Raúl Eduardo Irigoyen dejó este mundo, habiendo cumplido muchos de sus sueños, especialmente aquellos vinculados con el departamento Pocho.

Abogado, escritor y pintor, dejó no solo sus obras como fruto de un rico espíritu artístico, sino también la concreción de un sueño nacido entre las lomas de Pocho: el Proyecto Bibliotecas Rurales Argentinas, su fundador.

Durante más de sesenta años, este proyecto se expandió por todo el territorio nacional, creando bibliotecas populares en lugares muy alejados y permitiendo que numerosas comunidades pudieran acceder a los libros mediante la gestión y organización de un equipo liderado por Raúl Irigoyen.

Desde la literatura fueron Los cuentos del Tata los que abrieron caminos en la imaginación de tantos estudiantes, acercándoles tradiciones, leyendas y la ternura de los relatos.

Después llegaron otros libros, inspirados en aquella niñez feliz junto a sus padres en Taninga y también en los tiempos de descanso y soledad que acompañaron los últimos años de su larga vida.

Hoy, en este momento de despedida, es tiempo de agradecer y reconocer el valor fundamental de su participación cultural en nuestra región y sus valiosos aportes a Identidad Pochana .

Gracias, Raúl, por tu apoyo, tu compromiso y la calidez expresada en cada encuentro.

Cada biblioteca se ilumina al recordarte.


DOS EDUARDOS, DOS HUELLAS

Hay una curiosa coincidencia que descubrí mientras escribía estas palabras: Jorge Eduardo y Raúl Eduardo .

Dos hombres de una generación que supo dejar huellas desde el compromiso, la lucidez y el amor por su tierra.

Uno conservaba la memoria en sus relatos, en sus fotografías, en los nombres y acontecimientos que guardaba con admirable precisión.

El otro hizo de los libros y de las bibliotecas una manera de llevar la memoria y el conocimiento mucho más allá de nuestras sierras.

Dos Eduardos.
Dos caminos.
Dos formas de sembrar memoria.

Hoy sus voces ya no estarán en nuestras conversaciones, pero permanecerán en aquello que ayudaron a construir y en las historias que nosotros seguiremos contando.

Porque la memoria de un pueblo también se construye con las huellas de quienes lo amaron.

Gracias, Jorge.
Gracias, Raúl.

Identidad Pochana los despide con gratitud y afecto.


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