Cerro Ciénaga. Fotografía: Alejandra Ferreyra.

miércoles, 3 de junio de 2026

Natalicio del poeta Oscar Guiñazú Alvarez.

Fuente: 63 Encuentro Internacional de Poetas "Oscar Guiñazú Alvarez". José Luis Colombini

Oscar Guiñazú Álvarez: el hombre que convirtió la poesía en un lugar de encuentro

El 3 de junio de 1916 nacía en Candelaria, San Luis, Oscar Guiñazú Álvarez, una de esas figuras que trascienden la obra escrita para convertirse en parte viva de la memoria cultural de una comunidad.

Maestro, poeta, escritor y gestor cultural, entendió que la literatura no debía permanecer encerrada entre las páginas de los libros, sino que debía salir al encuentro de las personas. Con esa convicción creó el Grupo Literario Tardes de Biblioteca Sarmiento, semilla de una de las experiencias culturales más importantes del interior argentino: el Encuentro Internacional de Poetas de Villa Dolores, que desde 1962 reúne voces de distintos lugares del país y del mundo.

Publicó numerosos libros de poesía, pero quizás su legado más profundo fue haber construido espacios donde otros pudieran leer, escribir, escuchar y compartir. Fue un sembrador de palabras y de encuentros.

La Medalla de Oro otorgada por la Sociedad Argentina de Escritores reconoció una trayectoria excepcional, aunque para Córdoba y particularmente para Traslasierra, Guiñazú Álvarez ya se había convertido en un prócer de la cultura mucho antes de recibir cualquier distinción.

Falleció en Villa Dolores el 9 de julio de 1996, a los 80 años. Sin embargo, su presencia continúa habitando las bibliotecas, las plazas, las escuelas y, sobre todo, la memoria de quienes creen que la cultura es una forma de construir comunidad.

Hay hombres que escriben poemas. Y hay hombres que logran que un pueblo entero se vuelva un poema. Oscar Guiñazú Álvarez perteneció a esa rara y necesaria categoría.

martes, 2 de junio de 2026

PANAHOLMA RECUPERA UN TESORO HISTÓRICO DEL CURA BROCHERO. Fuente: La Voz del Interior Corresponsal Miguel Ortiz

Una de las construcciones más emblemáticas vinculadas a la vida y obra del Santo Cura Brochero está siendo recuperada en Panaholma y pronto se convertirá en un nuevo atractivo para el turismo religioso de Traslasierra.
Se trata del casco de una antigua estancia donde Brochero descansaba durante sus recorridos por el valle. La vivienda pertenecía a Erasmo y Zoraida Recalde, una familia muy cercana al sacerdote que luego sería canonizado.
📸 El lugar guarda un valor histórico excepcional: frente a sus características columnas cilíndricas fue tomada una de las fotografías más conocidas de Brochero, montado en su mula, con poncho y cigarro. Esa misma imagen fue exhibida en el Vaticano durante la ceremonia de canonización del 16 de octubre de 2016.
Tras décadas de abandono, el predio comenzó a ser recuperado y formará parte del Camino de Brochero. El proyecto contempla la restauración de las ruinas históricas, la construcción de servicios para visitantes y la creación de un pequeño parque temático dedicado al santo cordobés.
Las antiguas columnas de ladrillos curvos, una innovación para la época, siguen en pie como testigos de una historia que marcó el desarrollo de Panaholma y de toda Traslasierra.
🙏 Brochero no solo pasó por este lugar: también participó en la planificación inicial del pueblo, impulsó caminos, acequias y la construcción de la capilla local.
Una recuperación que rescata patrimonio, identidad y memoria para las futuras generaciones.
📍¿Creés que el Camino de Brochero puede convertirse en uno de los principales circuitos turísticos de Córdoba y Traslasierra?
Fuente: La Voz del Interior Corresponsal Miguel Ortiz

viernes, 29 de mayo de 2026

Convocatoria para compra anticipada hasta el 20 de junio.



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Gladys Acevedo

 

martes, 26 de mayo de 2026

Los pueblos de indios en Traslasierra: un refugio para originarios, negros y mestizos contra la opresión de la vida colonial. Por Carlos Bogossian

https://hablemosdeculturas.com/comechingones/

Los pueblos de indios que lograron sobrevivir en Córdoba durante la segunda mitad del siglo XVIII tenían en común una serie de características particulares. Ya no eran las primitivas comunidades aborígenes y su conformación reconocía un origen heterogéneo.

Sobre la base de las antiguas encomiendas, algunas veces se fueron agrupando espontáneamente y, en otras ocasiones, por disposición de las autoridades, los indios remanentes de distintas comunidades. También se incorporaron mestizos, negros y blancos.

Este conglomerado conservó, sin embargo, algunos rasgos de la primitiva organización indígena, como el hecho de continuar gobernados por caciques o curacas. A ello se sumaba la fuerte impronta de la sociedad colonial, que implantó cabildos aborígenes con alcaldes y regidores, además de imponer su lengua y religión. Los alcaldes y regidores eran elegidos anualmente con la anuencia del cura del lugar.

Los españoles no solo habían impuesto su forma de gobierno, sino también, desde épocas tempranas, la enseñanza del castellano, que siempre fue una prioridad de la Corona. La lengua nativa, uno de los principales indicadores de pertenencia e identidad cultural de un grupo, se había perdido casi totalmente. Así, numerosos gentilicios indígenas fueron desapareciendo de los padrones de tributarios, mientras otros se transformaban y se generalizaban cada vez más los apellidos españoles.

El papel de los curacas también había variado y sus funciones eran múltiples. Debían ocuparse de la manutención y protección de los indios a su cargo, además de actuar como nexo entre el pueblo y las autoridades coloniales. Eran los encargados de cobrar los tributos y responder, en caso de conflicto, tanto por los delitos cometidos por sus indios como por la evasión de tributos y las disputas por las tierras del pueblo.

El cargo de curaca era hereditario y se transmitía por línea patrilineal. No obstante, las mujeres también cumplían un papel importante en el mantenimiento del linaje, ya que en algunos pueblos llegaron a ejercer dicho cargo.

En los últimos tiempos de la Colonia lo más frecuente fue que las autoridades eligieran a los caciques. En esta elección era fundamental la capacidad de los elegidos para realizar la recaudación de tributos, aspecto que las autoridades valoraban especialmente.

El poder colonial reconoció la autoridad del curaca distinguiéndolo  con el título de don, y además lo eximia de pagar tributos. Sin duda la figura del curaca se distinguía del resto del pueblo, ya fuera porque generalmente sabía leer y escribir, todo un lujo para la época incluso dentro de la sociedad colonial; o por la posición económica que podía llegar a tener.

El curaca era el único vecino del pueblo indígena al que se le reconocían derechos sobre las tierras. Esto le permitía tener animales de su propiedad y también alquilarlas para la invernada de mulas, como lo hacía el de Nono. Otra de las funciones que debía cumplir era ejercer justicia en el pueblo. En los casos en que su autoridad no era respetada —situación muy habitual en esos últimos años debido a la incorporación de poblaciones de mulatos y negros— intervenían los jueces y las autoridades coloniales. 

A pesar de todos los abusos, los pueblos se transformaron en refugio, tanto para sus indios como para elementos marginados: a veces blancos pero generalmente aborígenes mestizos o negros que no siempre se regían por los mismos cánones de justicia que en la sociedad blanca.

La Iglesia no tuvo mucho predicamento en los pueblos de indios, ya que por lo general carecían de curas doctrinarios estables, o cuando los tenían las arbitrariedades que cometían les hacían perder todo respeto. Además  la poca frecuencia con que los curas visitaban estos pueblos posibilitó una mayor libertad, tanto en lo moral como en lo religioso.

Fragmento del libro NONO OASIS COMECHINGÓN EN TRASLASIERRA de Carlos Bogossian


















viernes, 22 de mayo de 2026

Las huellas cordobesas de la Revolución de Mayo, en el Archivo Histórico de la Provincia

Las huellas cordobesas de la Revolución de Mayo, en el Archivo Histórico de la Provincia

Te invito a seguir el link y te encontrarás con un importantísimo material histórico que nos muestra la realidad cordobesa en tiempos de la Revolución de Mayo.

El Común en Traslasierra: voces de justicia en 1774. Gladys Acevedo

En un marco de respeto, silencio y abiertos al diálogo, el alumnado y equipo de profesores escucharon a la invitada, Prof. Gladys Acevedo.

Muy buenos días a todos:

Es un honor y un placer ser parte de este acto compartiendo páginas de la historia de nuestra región  en esta Escuela donde el pensamiento crítico, la reflexión y la planificación de proyectos son pilares en la formación de ustedes, los jóvenes, guiados por sus profesores.

En cada fecha patria más allá de romantizar el hecho, desde mi punto de vista, es el momento que nos invita a reflexionar, a pensar primero cuánto sabemos de ese pasado. De tomar conciencia sobre cuáles fueron las causas que llevaron a hombres y mujeres a actuar de una manera y otra, de poder determinar cuáles fueron las consecuencias y por sobre todo qué dejó el acontecimiento histórico a las siguientes generaciones para ser tan importante como para recordarlo cada año  y reunirnos como en este momento.

 Sacrificio, valor,  lealtad,  miedos, postergaciones, entrega, silencios, olvidos se unen en cada fecha patria renovando el latir de héroes y heroínas que pintaron de celeste y blanco nuestra bandera.

La Revolución de Mayo nos invita a buscar, a indagar, a comprender la situación de los pobladores del apenas comenzado siglo XIX. Fueron muchas las circunstancias que dieron lugar a la reacción de los patriotas.

Ese mayo de 1810 fue el momento preciso, justo, en el que hombres y mujeres del Virreinato del Río de la Plata decidieron que el tiempo había llegado.

Porque  el grito de la libertad había llenado los cuatro vientos desde hacía tiempo, algunos aceptándolo, otros negándolo. Y yo me pregunto después de tantos años de la búsqueda de respuestas: ¿Reclamaron por la libertad o por la justicia? No es acaso que la justicia nos trae libertad?

Y es aquí el eslabón que me permite llegar hasta 1774, aquí en esta magnífica región de Traslasierra, cuando en aquellos tiempos era el antiguo Curato de Traslasierra. “Tan áspero, distante y extenso, pero también vibrante y enérgico…” , pues su gente convivía con la opresión propia de los tiempos coloniales en los que el autoritarismo, la división de castas, y la hegemonía de la cúspide de la pirámide social hacía y deshacía la existencia de los transerranos.

Hasta que llegó el momento del cansancio, de intentar poner límite a tanto desprecio, de hacer escuchar la voz de los pobladores sometidos a la voluntad de las autoridades del Curato – Maestre de Campo y el Juez Pedáneo- quienes al saberse distantes del Cabildo, hacían de las suyas.

Buscaban justicia, buscaban ser escuchados, buscaban un camino que los dignificara. La solución fue la rebelión, medida que provocó en el Cabildo de Córdoba, la necesidad de sofocar tal insurrección enviando un mediador.

En pocos días y usando como estrategia un acuerdo entre las partes, se reunieron el 28 de abril de 1774 en un lugar llamado Los Chañares. A partir de este momento la rebelión se disolvió. Pero no por mucho tiempo ya que este acuerdo no fue aceptado por el Cabildo enviando al Capitán de Milicias para poner las cosas en orden. De este modo el pacto de ocho puntos que habían firmado quedó sin efecto el 22 de julio dejando a la deriva la situación de El Común.

Ante esta situación los “rebeldes” como fueron llamados por las autoridades decidieron llegar a Córdoba para ser escuchados. Y así lo hicieron, atravesando las Altas Cumbres pero solo permitieron el ingreso a la ciudad de un pequeño grupo, los líderes de la revuelta.

“Los hombres de El Común, mientras atravesaban las polvorientas calles de la antigua ciudad de Córdoba, llevaban la esperanza de poder plantear la situación  que los había llevado a rebelarse pero… al presentarse ante las autoridades fueron acusados y apresados. Las voces de El Común, de los pobladores del curato de Traslasierra fueron silenciadas. Presos y estigmatizados el tiempo cerró los sucesos por más de dos siglos.

Hoy nuestros corazones se llenan de sus voces, de sus cantares, de sus sueños. Son parte de nuestra historia, de tantos gritos por justicia y libertad en el proceso histórico de nuestra Patria.

“Porque el levantamiento de la gente de Traslasierra de 1774 no puede entenderse como un hecho aislado. Formó parte de un proceso más amplio sumándose a tantas rebeliones que estallaron en el territorio del virreinato del Perú en el siglo XVIII. “Protestas y rebeliones originadas por los abusos de los funcionarios reales y el mal gobierno de las autoridades virreinales, marcados por excesos, arbitrariedades e injusticias.”

Este hecho transerrano marca un hito en nuestra historia regional, porque también esta zona fue víctima del despojo y del ensañamiento a tal punto que fue olvidada por mucho tiempo.

Hoy, aquellos serranos que superaron las dificultades de la época, son el símbolo de que la verdad tiene su tiempo de madurez. No importa el tiempo sino la capacidad de resistir, de construir los caminos que nos lleven a la paz, a la justicia y a la verdad.

Por ello cada 25 de Mayo, recordando la Revolución de Mayo, el levantamiento de la gente de Traslasierra de 1774, “cobra nueva fuerza, valorando el compromiso y la entrega de quienes soñaron una Patria soberana.”

¡Viva la Patria!

                                                                                        Gladys Acevedo
                                                                                           Escuela PROA. Mina Clavero
                                                                                                     21 de mayo de 2026