Identidad Pochana
Proyecto Cultural Independiente. Un espacio abierto a la memoria, la historia y las voces del oeste cordobés. Desde 2007, difundiendo, rescatando y compartiendo relatos que nos muestran a través de “Historias que nos nombran.”
miércoles, 27 de mayo de 2026
martes, 26 de mayo de 2026
Los pueblos de indios en Traslasierra: un refugio para originarios, negros y mestizos contra la opresión de la vida colonial. Por Carlos Bogossian
Los pueblos de indios que lograron sobrevivir en Córdoba durante la segunda mitad del siglo XVIII tenían en común una serie de características particulares. Ya no eran las primitivas comunidades aborígenes y su conformación reconocía un origen heterogéneo.
Sobre la base de las antiguas encomiendas, algunas
veces se fueron agrupando espontáneamente y, en otras ocasiones, por
disposición de las autoridades, los indios remanentes de distintas comunidades.
También se incorporaron mestizos, negros y blancos.
Este conglomerado conservó, sin embargo, algunos
rasgos de la primitiva organización indígena, como el hecho de continuar
gobernados por caciques o curacas. A ello se sumaba la fuerte impronta de la
sociedad colonial, que implantó cabildos aborígenes con alcaldes y regidores,
además de imponer su lengua y religión. Los alcaldes y regidores eran elegidos
anualmente con la anuencia del cura del lugar.
Los españoles no solo habían impuesto su forma de
gobierno, sino también, desde épocas tempranas, la enseñanza del castellano,
que siempre fue una prioridad de la Corona. La lengua nativa, uno de los
principales indicadores de pertenencia e identidad cultural de un grupo, se
había perdido casi totalmente. Así, numerosos gentilicios indígenas fueron
desapareciendo de los padrones de tributarios, mientras otros se transformaban
y se generalizaban cada vez más los apellidos españoles.
El papel de los curacas también había variado y sus
funciones eran múltiples. Debían ocuparse de la manutención y protección de los
indios a su cargo, además de actuar como nexo entre el pueblo y las autoridades
coloniales. Eran los encargados de cobrar los tributos y responder, en caso de
conflicto, tanto por los delitos cometidos por sus indios como por la evasión
de tributos y las disputas por las tierras del pueblo.
El cargo de curaca era hereditario y se transmitía por
línea patrilineal. No obstante, las mujeres también cumplían un papel
importante en el mantenimiento del linaje, ya que en algunos pueblos llegaron a
ejercer dicho cargo.
En los últimos tiempos de la Colonia lo más frecuente fue que las autoridades eligieran a los caciques. En esta elección era fundamental la capacidad de los elegidos para realizar la recaudación de tributos, aspecto que las autoridades valoraban especialmente.
El poder colonial reconoció la autoridad del curaca distinguiéndolo con el título de don, y además lo eximia de pagar tributos. Sin duda la figura del curaca se distinguía del resto del pueblo, ya fuera porque generalmente sabía leer y escribir, todo un lujo para la época incluso dentro de la sociedad colonial; o por la posición económica que podía llegar a tener.
El curaca era el único vecino del pueblo indígena al que se le reconocían derechos sobre las tierras. Esto le permitía tener animales de su propiedad y también alquilarlas para la invernada de mulas, como lo hacía el de Nono. Otra de las funciones que debía cumplir era ejercer justicia en el pueblo. En los casos en que su autoridad no era respetada —situación muy habitual en esos últimos años debido a la incorporación de poblaciones de mulatos y negros— intervenían los jueces y las autoridades coloniales.
A pesar de todos los abusos, los pueblos se transformaron en refugio, tanto para sus indios como para elementos marginados: a veces blancos pero generalmente aborígenes mestizos o negros que no siempre se regían por los mismos cánones de justicia que en la sociedad blanca.
La Iglesia no tuvo mucho predicamento en los pueblos de indios, ya que por lo general carecían de curas doctrinarios estables, o cuando los tenían las arbitrariedades que cometían les hacían perder todo respeto. Además la poca frecuencia con que los curas visitaban estos pueblos posibilitó una mayor libertad, tanto en lo moral como en lo religioso.
viernes, 22 de mayo de 2026
Las huellas cordobesas de la Revolución de Mayo, en el Archivo Histórico de la Provincia
El Común en Traslasierra: voces de justicia en 1774. Gladys Acevedo
En un marco de respeto, silencio y abiertos al diálogo, el alumnado y equipo de profesores escucharon a la invitada, Prof. Gladys Acevedo.
Muy buenos días a todos:
Es un honor y un placer ser parte de este acto compartiendo páginas de la historia de nuestra región en esta Escuela donde el pensamiento crítico, la reflexión y la planificación de proyectos son pilares en la formación de ustedes, los jóvenes, guiados por sus profesores.
En cada fecha patria más allá de romantizar el hecho, desde mi punto de vista, es el momento que nos invita a reflexionar, a pensar primero cuánto sabemos de ese pasado. De tomar conciencia sobre cuáles fueron las causas que llevaron a hombres y mujeres a actuar de una manera y otra, de poder determinar cuáles fueron las consecuencias y por sobre todo qué dejó el acontecimiento histórico a las siguientes generaciones para ser tan importante como para recordarlo cada año y reunirnos como en este momento.
Sacrificio, valor, lealtad, miedos, postergaciones, entrega, silencios, olvidos se unen en cada fecha patria renovando el latir de héroes y heroínas que pintaron de celeste y blanco nuestra bandera.
La Revolución de Mayo nos invita a buscar, a indagar, a comprender la situación de los pobladores del apenas comenzado siglo XIX. Fueron muchas las circunstancias que dieron lugar a la reacción de los patriotas.
Ese mayo de 1810 fue el momento preciso, justo, en el que hombres y mujeres del Virreinato del Río de la Plata decidieron que el tiempo había llegado.
Porque el grito de la libertad había llenado los cuatro vientos desde hacía tiempo, algunos aceptándolo, otros negándolo. Y yo me pregunto después de tantos años de la búsqueda de respuestas: ¿Reclamaron por la libertad o por la justicia? No es acaso que la justicia nos trae libertad?
Y es aquí el eslabón que me permite llegar hasta 1774, aquí en esta magnífica región de Traslasierra, cuando en aquellos tiempos era el antiguo Curato de Traslasierra. “Tan áspero, distante y extenso, pero también vibrante y enérgico…” , pues su gente convivía con la opresión propia de los tiempos coloniales en los que el autoritarismo, la división de castas, y la hegemonía de la cúspide de la pirámide social hacía y deshacía la existencia de los transerranos.
Hasta que llegó el momento del cansancio, de intentar poner límite a tanto desprecio, de hacer escuchar la voz de los pobladores sometidos a la voluntad de las autoridades del Curato – Maestre de Campo y el Juez Pedáneo- quienes al saberse distantes del Cabildo, hacían de las suyas.
Buscaban justicia, buscaban ser escuchados, buscaban un camino que los dignificara. La solución fue la rebelión, medida que provocó en el Cabildo de Córdoba, la necesidad de sofocar tal insurrección enviando un mediador.
En pocos días y usando como estrategia un acuerdo entre las partes, se reunieron el 28 de abril de 1774 en un lugar llamado Los Chañares. A partir de este momento la rebelión se disolvió. Pero no por mucho tiempo ya que este acuerdo no fue aceptado por el Cabildo enviando al Capitán de Milicias para poner las cosas en orden. De este modo el pacto de ocho puntos que habían firmado quedó sin efecto el 22 de julio dejando a la deriva la situación de El Común.
Ante esta situación los “rebeldes” como fueron llamados por las autoridades decidieron llegar a Córdoba para ser escuchados. Y así lo hicieron, atravesando las Altas Cumbres pero solo permitieron el ingreso a la ciudad de un pequeño grupo, los líderes de la revuelta.
“Los hombres de El Común, mientras atravesaban las polvorientas calles de la antigua ciudad de Córdoba, llevaban la esperanza de poder plantear la situación que los había llevado a rebelarse pero… al presentarse ante las autoridades fueron acusados y apresados. Las voces de El Común, de los pobladores del curato de Traslasierra fueron silenciadas. Presos y estigmatizados el tiempo cerró los sucesos por más de dos siglos.
Hoy nuestros corazones se llenan de sus voces, de sus cantares, de sus sueños. Son parte de nuestra historia, de tantos gritos por justicia y libertad en el proceso histórico de nuestra Patria.
“Porque el levantamiento de la gente de Traslasierra de 1774 no puede entenderse como un hecho aislado. Formó parte de un proceso más amplio sumándose a tantas rebeliones que estallaron en el territorio del virreinato del Perú en el siglo XVIII. “Protestas y rebeliones originadas por los abusos de los funcionarios reales y el mal gobierno de las autoridades virreinales, marcados por excesos, arbitrariedades e injusticias.”
Este hecho transerrano marca un hito en nuestra historia regional, porque también esta zona fue víctima del despojo y del ensañamiento a tal punto que fue olvidada por mucho tiempo.
Hoy, aquellos serranos que superaron las dificultades de la época, son el símbolo de que la verdad tiene su tiempo de madurez. No importa el tiempo sino la capacidad de resistir, de construir los caminos que nos lleven a la paz, a la justicia y a la verdad.
Por ello cada 25 de Mayo, recordando la Revolución de Mayo, el levantamiento de la gente de Traslasierra de 1774, “cobra nueva fuerza, valorando el compromiso y la entrega de quienes soñaron una Patria soberana.”
¡Viva la Patria!
Escuela PROA. Mina Clavero
21 de mayo de 2026
Raíces de libertad: la Revolución de Mayo y el espíritu de El Común de 1774. Escuela PROA Sede Mina Clavero
sábado, 16 de mayo de 2026
Segundo encuentro de "Amigos de la Historia".
La tarde del pasado 8 de mayo, Identidad Pochana abrió en el local de la Universidad Popular de Salsacate, una nueva puerta en la historia de nuestra zona, con la participación de nuevos integrantes en esta segunda convocatoria.
En la oportunidad Cristian Zapata, muy interesado en rescatar las historias que
duermen entre los cerros, nos llevó a través de su exposición a un lugar que
reposa entre las sierras cordobesas, allá entre el silencio y la memoria
de sus pobladores: las ruinas de la "Capilla del Cerco del Sermón".
Estas ruinas se encuentran en un lugar
llamado Ciénaga de Britos, pequeña localidad rural situada en el
Departamento Minas, en el noroeste de la Provincia de Córdoba, a unos 1.377
metros de altitud. Esta población se destaca por sus imponentes paisajes de
sierra donde la soledad abraza al visitante.
Para llegar es necesario atravesar
rutas de tierra y caminos de montaña para encontrarnos de pronto con estas
ruinas que nos hablan de un pasado cuya historia fue pasando de generación en
generación.
Un dato interesante que aportó el Sr
Zapata y que marca un hito importante en
la historia del lugar, es un viejo puente del que quedan vestigios después de
haber sufrido una gran creciente en el año 1992.
Es allí que muy cerca donde se
encuentran estas ruinas, aproximadamente a 5 km de la Capilla de la Concepción,
ubicada en la localidad de Ciénaga de Britos.
Para completar la información accedí a Capillas
y Templos de Córdoba https://www.capillasytemplos.com.ar/cruzdeleje-concepcion.htm
donde pude completar los datos aportados, he aquí la transcripción correspondiente:
“Hechas las gestiones necesarias nos contactamos con
Humberto Ricardo Portela, quien el 7 de agosto de 2009, nos
contaba:
“Martín Portela,
su esposa Magdalena y sus tres hijas, oriundos de Valladolid, España,
ingresaron a las Provincias Unidas del Río de la Plata, por Chile, a principios
de la segunda década del siglo XIX.
Martín compra la
estancia de La Candelaria a un militar.
En ella estaban
los presos escoceses de la Invasiones inglesas.
Las hijas de
Portela formaron pareja con los ingleses, ya convertidos en peones, y tuvieron con ellos varios
hijos, conservando para todos los vástagos, el apellido Portela.
Entre
ellos, Martín, Solano y Francisco Javier son los fundadores de la Capilla de la
Concepción, que construyeron a lo largo de los años 1897 y 1898 (*), fechas grabadas en el coro
alto. Sus restos descansan en la capilla.
Se dedicaron en vida, a evangelizar a los naturales de la región. Tarea que realizaron en Cerco del Sermón, cuyas ruinas se conservan en un paraje próximo a la Capilla.
Aparentemente, la
precariedad del oratorio que disponían los llevó a construir la actual
Capilla de la Concepción, dentro de los campos de su propiedad, en el
sector más elevado de un vallecito, que toma su nombre, cerca de las Cumbres de
Gaspar. Desarrollaban su catequesis a lo largo de los 37 puestos
que tenía la estancia en aquel entonces.
Los ladrillones
fueron quemados en hornos levantados en el lugar, al igual que la cal; la
piedra utilizada corresponde a canteras cercanas.”
A continuación las preguntas inundaron
el recinto y entre ellas: ¿Por qué cerco? se lo llama así porque marca un
límite, el de la propiedad de la familia Barros. Hay otros lugares como Cerco
de la Aguada, el Cerco de la piedra, en fin, es una manera de identificar el
lugar. Es un término regional, superando las 1.000 has pasa a ser
estancia.
Una de las participantes comenta
que estas ruinas se encuentran en la localidad de Ciénaga de Britos y muy
cercanas a la Capilla de la Concepción, unos 5 km. Ese oratorio es anterior a
la construcción de la actual Capilla.
También se le consulta acerca de las
fuentes bibliográficas que refuerzan su investigación, confirmando el sr.
Zapata que la búsqueda fue a través de bibliografía oficial provincial y nacional,
además del periódico La Voz del Interior.
Continuó el encuentro dejando varios interrogantes, motivo imprescindible para continuar investigando.
miércoles, 6 de mayo de 2026
Conversatorio en el marco del 252 Aniversario de la firma del Pacto de Los Chañares. Nono
Junta Municipal de Historia de Nono
| Rodrigo Navarro Akiki, Gladys Acevedo y Guillermo Cabanelas |
El pasado jueves 30 de abril realizamos el
conversatorio sobre el "Pacto de Los Chañares", con la disertación de
Gladys Acevedo y Guillermo Cabanelas.
Esta es la primera experiencia en donde un
gastronómicos de nuestra localidad, mediante el Área de Comercio de la
Municipalidad de Nono, aceptó nuestra propuesta de brindar su espacio para
nuestras charlas.
Tras la exposición de los disertantes, varias
personas brindaron su opinión, formularon preguntas y extendieron el diálogo
entre los asistentes, enriqueciendo el encuentro.
Agradecemos a la Juntura Resto Bar por la
amabilidad y el espacio, a la Municipalidad de Nono por la articulación, a los
disertantes por su conocimiento, a Saul García por cubrir mediáticamente junto
con @hoynoticiastraslasierra y a todos los interesados en el tema que
asistieron y difundieron el encuentro.



