jueves, 23 de abril de 2015

POCHO Y SU HISTORIA: CONFIGURACIÓN TERRITORIAL EN 1660


El siglo XXI va marcando nuestros pasos, nuevas generaciones toman protagonismo construyendo su propia historia, pero qué es un pueblo desconocedor de su pasado? ¿Cuántas veces caminamos por este suelo pochano admirando la belleza del paisaje, preguntándonos qué hicieron nuestros antepasados para hoy disfrutar de tanta maravilla? Buscar nuestra propia historia, es buscar nuestras raíces, nuestra esencia para tener en claro qué somos, adónde vamos y qué queremos de nuestro lugar.


Quiero invitarlos a volar en el tiempo, de la mano de trabajos realizados por historiadores que en su momento dejaron testimonio a través de los escasos datos que pudieron obtener, sobre los orígenes hispanos en nuestro departamento.
Debemos tener en cuenta que la raza originaria poco a poco, fue desvaneciéndose ante la llegada de los españoles, y lo que antes fuera una región de intenso intercambio entre las diferentes etnias, esta situación se revirtió cuando se vio atravesada por una nueva cultura que tomó posesión de las tierras que hoy transitamos.
Nuevamente cito a Víctor Barrionuevo Imposti[1] transcribiendo un fragmento del Capítulo VII  POCHO, MOGIGASTA, AMBUL Y MUSSI


No son muchos los datos que tenemos de los orígenes hispanos de Pocho. Sabemos que en 1660 (o en el siguiente), don Diego Albarracín pidió al gobernador Gerónimo Luis de Cabrera el pueblo de Pocho; de donde se infiere que estaba vacante.
A fines del siglo XVII este paraje perteneció –al menos parcialmente- a don Miguel de Brizuela, según una carta suya de 1694,......
Otro nombre –desvinculado del anterior- nos ha dejado el siglo XVII: Juan Clemente Bigorria dueños de la “Estancia y Rezzos de Pocho”. Sus herederos cedieron esta propiedad, en pago de ciertas deudas, al Dr. José Ignacio Toledo Pimentel y su hermano el Capitán Estanislao de Toledo Pimentel. Este, que sobrevivió y heredó al primero, vendió a su vez la parte principal de la estancia en diciembre de 1746 a doña Flora Brizuela, y su sobrina Antonia González Carrizo por 400 pesos plata sellada. Días antes habíanse desglosado y vendido las tierras de Mogigasta y Sauce,……
Continúa Barrionuevo Imposti más adelante [2]:
Al sur de Pocho estaba el paraje de Mogigasta. En 1732 solicitó esas tierras el teniente Juan Martín Moreno, que ya las poseía desde 10 años atrás. Les fueron adjudicadas a fines de 1737 por el gobernador. “Hago merced Real – dice el decreto – de las tierras de el paraje llamado Mogigasta en el dho Valle de Salsacate que se contienen entre los linderos de pocho ala parte de Norte y pachango a la parte del Sur mediante dho Mogigasta y ala parte del Oriente dos leguas y a la del poniente hasta las caídas del monte más de legua para que las aya y gose…” [3]
Sin embargo, los Toledo Pimentel, dueños de Pocho, promovieron en 1755 un deslinde de su propiedad, abarcando también el paraje de Mogigasta y Sauce; ante lo cual, considerándose despojado, Moreno protestó, infructuosamente, al parecer.
En noviembre de 1746 el Capitán Estanislao Toledo Pimentel venció esas tierras al Capitán Francisco Calderón, por 500 pesos “de a 8 reales”. Los papeles de venta indican hasta dónde llegaba aquella propiedad.
Para el lado de Pachango llegaba hasta los confines de la estancia. Para la sierra “todo lo que tuviera hasta las caídas del monte, y para la laguna otra legua y para la parte de Pocho hasta el lindero y mojón que el dicho juez puso en la mensura que  hizo de una legua cogiendo por centro la capilla vieja de Pocho hasta donde dio una legua y de dicho mojón cogiendo el rumbo y deresera a la sierra que cae al lado, las cuales son las tierras de Mogigasta y Sauce”[4]
Seguramente a esta altura, muchos de los habitantes de este departamento habrán identificado el espacio geográfico que se describe, teniendo en cuenta que en ese tiempo, la veta agrícola ganadera todavía no había sido explotada, quedaba mucho tiempo para que a través del arribo de los inmigrantes comenzara la transformación del hábitat natural. Lo que si debemos tener en cuenta que los colonizadores que tuvieron arraigo en el Valle de Traslasierra dieron impulso a la economía regional, acentuando la productividad de la tierra y el ritmo de trabajo.
Por ejemplo Diego de Funes fue un exponente de esa labor civilizadora en las tierras de Mogigasta y Chancaní, donde según Barrionuevo Imposti[5]tuvo a sus indios quietos y pacíficos y sacó acequias en el dicho pueblo e plantó algarrobales e hizo huertas e tuvo telares e hilaban y texían…..e tenían ganados”.
Fue así que al final el siglo XVIII el valle de Traslasierra se había transformado en una de las zonas más ricas y pobladas de la campaña cordobesa.



[1] BARRIONUEVO IMPOSTI, VÍCTOR. Contribución a la historia hispana del Valle de Traslasierra. 1949
[2] Pág. 33.
[3] Archivo Histórico Provincia de Córdoba. Escrib. I, Leg. 358, Exp 4, Año 1767
[4] Pag. 34
[5] Pág. 70

No hay comentarios: