lunes, 20 de abril de 2015

POCHO Y SU HISTORIA: Capilla Nuestra Señora del Rosario



   La Capilla Nuestra Señora del Rosario, ubicada en la localidad de Villa de Pocho, se erige desde hace más de dos siglos entre el paisaje típico pochano, guardando en su interior historias de muchas generaciones que transitaron y transformaron lentamente este escenario del oeste cordobés.
  Me parece interesante abordar esta publicación desde el trabajo realizado por el historiador Barrionuevo Imposti, teniendo en cuenta que toda su obra se encuentra agotada y por lo tanto, con grandes dificultades para conseguirla. Pero esto no es motivo para continuar con historias guardadas. Con el correr de la información tomarán forma otros protagonistas del hacer de Villa de Pocho, estimulando tal vez la memoria viva de cada familia, recordando historias contadas por abuelos y bisabuelos bajo ese cielo estrellado que abraza las sierras pochanas.

  Comencemos entonces partiendo desde un personaje fundamental en la historia de Pocho, Doña Flora Brizuela. [1]

 “Flora Brizuela, vieja vecina que alcanzó a sobrevivir a sus tres consecutivos maridos, en 1774 hizo testamento. En él declara que ha “edificado una capilla” bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción; (la erección del templo habría tenido lugar, entonces, entre 1746 y 1774).”

 En este punto desconozco por qué difiere el nombre de la capilla con el que conocemos en la actualidad, tema que habrá que investigar; pero continuando con este tema, Barrionuevo Imposti menciona a don Claudio Ceballos, sobrino de Doña Flora, quien queda a cargo de la administración y como patrón de la capilla. Es interesante observar cómo a través del testamento, podemos imaginar el aspecto físico de entonces:

“Advierto – dice el documento- que dejo de tierras pa la capilla, a la parte del Norte hasta la punta de la primera loma de piedras, a la parte del Sud hasta la zanja que hace del otro lado del horno de quemar ladrillos y al parte del naciente hasta el primer ojo de agua, como qe sale de mi casa para la iglesia, y al poniente a topar el arroyo, y el número de alhajas y ornamentos necesarios, los que aparecerán del inventario que de ellos hizo el Dr. Dn. Joseph Igno. Tejeda Liendo, Cura de este beneficio, y lo más qe hubiere qe agregar y lo declaro así para qe conste” [2]

 Y acercándonos aún más al contexto histórico, Barrionuevo Imposti, continúa transcribiendo algunas de las cláusulas testamentarias que fueron su fuente de investigación:

“Declaro que dejo un mulatillo llamado Joseph Ermenegildo, dedicado para sacristán de dicha capilla; y si en algún tiempo quisiera ser vendido, mndo no se le impida, cuya venta correrá por mano del patrón de dicha capilla, y dicha plata en caso de ser vendido dicho mulato, es mi absoluta voluntad se refunda en adorno de dicha capilla. Dejo dos mulas chúcaras para que se vendan para el bien de la capilla, y también una petaca, dos pailas y otras cosas con el mismo fin”. Por otra cláusula deja “para Nuestra Señora una esclava llamada Chavela Sosa”[3]

  Más adelante, el historiador nos comenta que la capilla de Pocho es una de las  pocas cuyo autor se conoce siendo su alarife Juan Pedro Perales, aclarando que debemos tener en cuenta que realizó una reedificación, teniendo en cuenta que “antes de que doña Flora Brizuela adquiriera la estancia de Pocho, lugar donde hizo  construir la actual capilla, ya había una “capilla vieja” que sirvió en 1746 como punto de referencia para la medición y deslinde de aquellas tierras”[4]

 Para ahondar sobre la historia de esta Capilla los invito a ingresar a http://www.capillasytemplos.com.ar/pocho-nsr.htm
http://heraldicaargentina.com.ar/3-Cba-VilladePocho.htm
http://fliacalderon.com.ar/







[1] BARRIONUEVO IMPOSTI, VÍCTOR: “Contribución a la historia hispana del valle de Traslasierra”. Pág. 31. 1949
[2] Según Barrionuevo Imposti, su fuente fue documentación en poder de particulares, Pocho.
[3] De la misma fuente en poder de particulares, Pocho.
[4] BARRIONUEVO IMPOSTI, VÍCTOR: “Contribución a la historia hispana del valle de Traslasierra”. Pág. 34. 1949

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