Cerro Ciénaga. Fotografía: Alejandra Ferreyra.

viernes, 22 de mayo de 2026

El Común en Traslasierra: voces de justicia en 1774. Gladys Acevedo

En un marco de respeto, silencio y abiertos al diálogo, el alumnado y equipo de profesores escucharon a la invitada, Prof. Gladys Acevedo.

Muy buenos días a todos:

Es un honor y un placer ser parte de este acto compartiendo páginas de la historia de nuestra región  en esta Escuela donde el pensamiento crítico, la reflexión y la planificación de proyectos son pilares en la formación de ustedes, los jóvenes, guiados por sus profesores.

En cada fecha patria más allá de romantizar el hecho, desde mi punto de vista, es el momento que nos invita a reflexionar, a pensar primero cuánto sabemos de ese pasado. De tomar conciencia sobre cuáles fueron las causas que llevaron a hombres y mujeres a actuar de una manera y otra, de poder determinar cuáles fueron las consecuencias y por sobre todo qué dejó el acontecimiento histórico a las siguientes generaciones para ser tan importante como para recordarlo cada año  y reunirnos como en este momento.

 Sacrificio, valor,  lealtad,  miedos, postergaciones, entrega, silencios, olvidos se unen en cada fecha patria renovando el latir de héroes y heroínas que pintaron de celeste y blanco nuestra bandera.

La Revolución de Mayo nos invita a buscar, a indagar, a comprender la situación de los pobladores del apenas comenzado siglo XIX. Fueron muchas las circunstancias que dieron lugar a la reacción de los patriotas.

Ese mayo de 1810 fue el momento preciso, justo, en el que hombres y mujeres del Virreinato del Río de la Plata decidieron que el tiempo había llegado.

Porque  el grito de la libertad había llenado los cuatro vientos desde hacía tiempo, algunos aceptándolo, otros negándolo. Y yo me pregunto después de tantos años de la búsqueda de respuestas: ¿Reclamaron por la libertad o por la justicia? No es acaso que la justicia nos trae libertad?

Y es aquí el eslabón que me permite llegar hasta 1774, aquí en esta magnífica región de Traslasierra, cuando en aquellos tiempos era el antiguo Curato de Traslasierra. “Tan áspero, distante y extenso, pero también vibrante y enérgico…” , pues su gente convivía con la opresión propia de los tiempos coloniales en los que el autoritarismo, la división de castas, y la hegemonía de la cúspide de la pirámide social hacía y deshacía la existencia de los transerranos.

Hasta que llegó el momento del cansancio, de intentar poner límite a tanto desprecio, de hacer escuchar la voz de los pobladores sometidos a la voluntad de las autoridades del Curato – Maestre de Campo y el Juez Pedáneo- quienes al saberse distantes del Cabildo, hacían de las suyas.

Buscaban justicia, buscaban ser escuchados, buscaban un camino que los dignificara. La solución fue la rebelión, medida que provocó en el Cabildo de Córdoba, la necesidad de sofocar tal insurrección enviando un mediador.

En pocos días y usando como estrategia un acuerdo entre las partes, se reunieron el 28 de abril de 1774 en un lugar llamado Los Chañares. A partir de este momento la rebelión se disolvió. Pero no por mucho tiempo ya que este acuerdo no fue aceptado por el Cabildo enviando al Capitán de Milicias para poner las cosas en orden. De este modo el pacto de ocho puntos que habían firmado quedó sin efecto el 22 de julio dejando a la deriva la situación de El Común.

Ante esta situación los “rebeldes” como fueron llamados por las autoridades decidieron llegar a Córdoba para ser escuchados. Y así lo hicieron, atravesando las Altas Cumbres pero solo permitieron el ingreso a la ciudad de un pequeño grupo, los líderes de la revuelta.

“Los hombres de El Común, mientras atravesaban las polvorientas calles de la antigua ciudad de Córdoba, llevaban la esperanza de poder plantear la situación  que los había llevado a rebelarse pero… al presentarse ante las autoridades fueron acusados y apresados. Las voces de El Común, de los pobladores del curato de Traslasierra fueron silenciadas. Presos y estigmatizados el tiempo cerró los sucesos por más de dos siglos.

Hoy nuestros corazones se llenan de sus voces, de sus cantares, de sus sueños. Son parte de nuestra historia, de tantos gritos por justicia y libertad en el proceso histórico de nuestra Patria.

“Porque el levantamiento de la gente de Traslasierra de 1774 no puede entenderse como un hecho aislado. Formó parte de un proceso más amplio sumándose a tantas rebeliones que estallaron en el territorio del virreinato del Perú en el siglo XVIII. “Protestas y rebeliones originadas por los abusos de los funcionarios reales y el mal gobierno de las autoridades virreinales, marcados por excesos, arbitrariedades e injusticias.”

Este hecho transerrano marca un hito en nuestra historia regional, porque también esta zona fue víctima del despojo y del ensañamiento a tal punto que fue olvidada por mucho tiempo.

Hoy, aquellos serranos que superaron las dificultades de la época, son el símbolo de que la verdad tiene su tiempo de madurez. No importa el tiempo sino la capacidad de resistir, de construir los caminos que nos lleven a la paz, a la justicia y a la verdad.

Por ello cada 25 de Mayo, recordando la Revolución de Mayo, el levantamiento de la gente de Traslasierra de 1774, “cobra nueva fuerza, valorando el compromiso y la entrega de quienes soñaron una Patria soberana.”

¡Viva la Patria!

                                                                                        Gladys Acevedo
                                                                                           Escuela PROA. Mina Clavero
                                                                                                     21 de mayo de 2026






No hay comentarios: