Se trata, en definitiva, de una verdadera construcción comunitaria de la memoria. Una reafirmación de la identidad de cada pueblo junto a los hacedores de historias, los saberes ancestrales y el protagonismo de hombres y mujeres que han forjado su devenir.
En Las Palmas se celebrará la Segunda Edición el 7 de marzo, mientras que en Salsacate tendrá lugar la Décima Edición el 9 de marzo.
Cada una de estas celebraciones tejerá historias en un entramado donde se conjugarán la raíz originaria, los antepasados históricos y la memoria viva de quienes han transitado más tiempo en esta vida, dejándonos testimonios de su accionar. Pero también serán espacios para reflexionar colectivamente sobre preguntas esenciales: quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos y qué dejamos en nuestro paso por este mundo.
Ante todo esto surge una pregunta sustancial:
¿Por qué el Día del Pueblo?
Hablar de pueblo es incursionar en las mismas raíces de cualquier comunidad. Todo grupo humano tiene sus razones y circunstancias de existir, situaciones que evolucionan —o no— a través del tiempo. De este modo, el espacio y el tiempo ofrecen innumerables caminos que invitan a construir la vida individual y colectiva, más allá de los aciertos y errores que el ser humano debe sortear en su constante aprendizaje.
Las comunidades se convierten así en portales propicios para la comprensión y la interpretación de esas preguntas fundamentales que todos nos hacemos: quiénes somos, cómo somos, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos. En ese proceso, cada uno de nosotros pasa a formar parte de la construcción de la identidad colectiva.
Todos aportamos elementos sustanciales al lugar al que pertenecemos, dejando un sello propio e irrepetible. Todos somos parte de la memoria que se guarda en la historia local, esa que será fuente de conocimiento para quienes continuarán el andar.
Conocer el origen y el proceso de transformación de nuestras comunidades nos acerca a los logros, las necesidades, los sufrimientos y las circunstancias que atravesaron nuestros antepasados. Pero surge entonces otra pregunta inevitable: ¿desde dónde partimos?
Simplemente indagando en las diversas fuentes: historias, anécdotas, documentos, fotografías y testimonios que nos permitan comprender cómo fueron los tiempos del pasado.
Decretar el Día del Pueblo es, entonces, abrir un camino en el tiempo con la intención de aproximarnos a los orígenes de cada comunidad. Desde allí se vuelve posible reconstruir la historia y activar la memoria colectiva para responder nuevamente: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde nos dirigimos?
Al intentar responder estas preguntas vamos afianzando nuestra identidad, sellando nuestras particularidades, nuestros modos y nuestra esencia; aquello que nos distingue y nos hace únicos como comunidad.
Y la búsqueda siempre comienza del mismo modo: indagando en los datos, en las huellas del pasado, en todo aquello que nos ayude a comprender mejor el presente.
Quedan invitados a participar del siguiente evento cultural en Las Palmas. Nos enriqueceremos mutuamente.
En este marco de reflexión y memoria, las comunidades de Las Palmas y Salsacate celebrarán en marzo sus respectivos Días del Pueblo, encuentros donde la historia local vuelve a tomar la palabra.