SEQUÍA EN CHANCANÍ. La Voz del Interior 12/01/2012


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  • SEQUÍA EN CHANCANÍ


Cuando la falta de agua es parte de la vida cotidiana

En Chancaní sufren la sequía desde hace años. La lluvia llevó alivio, pero sólo por algunos días. Instan a vender los animales porque no hay qué darles de beber.

12/01/2012 00:01 | Miguel ortiz (Especial

Chancani (departamento Pocho). El verano se presenta desesperante en este pueblo alejadísimo del departamento Pocho, epicentro de una zona donde cada año las sequías son más preocupantes. Al lugar se llega por un camino de 70 kilómetros de tierra desde Villa Dolores.
La lluvia de 46 milímetros del martes salvó de un desastre, quizá por unos días más, a los 1.400 pobladores de la pedanía y a sus animales, luego de 10 días con más de 42 grados de calor... “No bajó agua de las sierras, pero se juntó un poco en las represas”, informó ayer 
un vecino, en una señal de esperanza.
En medio del humilde alivio, y de una actitud resignada, 
las soluciones de fondo se siguen esperando en este lugar olvidado.
Días antes, la comuna había lanzado por la propaladora de dos bocinas del pueblo un comunicado inquietante: la recomendación de trasladar o vender urgente los animales, ya que “no nos comprometemos a llevarles agua, porque la prioridad es el consumo humano”.
“Le dijimos eso a la gente por prevención, porque la situación es muy grave, y al agua que le llevamos hay que destinarla al consumo humano y no a los animales” señala Antonio Bolibó, jefe comunal desde 1999. Y agrega: “Desde diciembre llevamos agua a cada casa, no la cobramos, pero pedimos una ayuda”.
Los vecinos dicen que deben abonar 50 ó 60 pesos por un tanque de unos nueve mil litros. Otros años, el reparto duraba unos 10 días; ahora lleva más de un mes. Los aljibes, represas y cisternas familiares comenzaron a secarse en noviembre. También dos precarios embalses públicos que acumulaban el agua que bajaba de la Quebrada de la Mermela, porque ya nada bajaba.
Muchos frutales comenzaron a secarse al comenzar el 
verano.
Promesas. “Pronto tendremos un nuevo surgente y otro camión, los estamos gestionando con el legislador Hugo Cuello y Oscar González (jefe de Gabinete de la Provincia)”, promete Bolibó.
El pueblo cuenta con dos perforaciones para la extracción de agua, pero una de las bombas está rota. La otra funciona sólo cuando hay electricidad. El suministro es calificado como “un desastre” por el propio Bolibó, ya que su interrupción demasiado frecuente.
Búsqueda de kilómetros. Muchos vecinos, como Marcelo Oyola, deben ir hasta la Reserva Chancaní, situada a 10 kilómetros del pueblo, a buscar agua en tachos para sus vacunos.
En el lugar, dependiente de la Secretaría de Ambiente de la Provincia, se pide a los vecinos el pago de algunos litros de gasoil, combustible con el que se extrae el agua de un surgente en el paraje Santa Rosa.
“Tengo 83 años y nunca vi una seca así, este agua es para tomar, cocinar, higienizarse, lavar y darle a los animales”, dice Carmen Menceguez, mientras recibe 200 litros en un tacho.
“Quieren que llevemos a los animales, pero no hay dónde llevarlos, y no podemos venderlos mal, porque vivimos de los animales” dice Luis Brito (38), quien salva a sus cabras con agua de su aljibe en el paraje Santa Rosa.
Desde el lugar, Miriam Domínguez recorre en sulki siete kilómetros para pedirle agua a la Comuna. “Acá estamos olvidados, nadie hace nada” dice con resignación.

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